1 altre musical

María Zuazu 20-05-2010

Teatreneu, 11 de mayo de 2010

-Los musicales hoy en día son como los cocker spaniel: se pusieron de moda, se reprodujeron como conejos y vendieron como churros hasta el punto en que perdieron la cabeza. Ante uno de ellos era difícil discernir si se trataba de un gato o de una liebre pero, en cualquier caso, hacerles una caricia era un deporte de riesgo.  Retiraré los caninos para introducir con la sobriedad de este formato, el de la crítica,  1 altre musical.

Híbrido entre el musical y el show de gags desbaratado, el quid de la obra es la parodia de figuras y siniestros entes de la cultura popular local así como al propio género con el que su título lo identifica. Utilizando de forma libre la trama de Sweeney Todd y, especialmente, a su personaje principal como hilo conductor, 1 altre musical va encadenando versiones paródicas de las canciones más populares de musicales recientes y/o conocidos por el público barcelonés. Esta obra comparte algo del espíritu de películas como Everyone says I love you (Woody Allen, 1996) u On connait la chanson (Alain Resnais, 1997), donde los actores cantan y bailan como buenamente pueden, pero con el sketch cómico como evento fundamental dentro de una línea narrativa volátil, pocos medios y música grabada. Dado el carácter algo anárquico del engranaje, el resultado de los distintos números es muy desigual y depende en alta medida de las habilidades músico-dramáticas y del carisma del actor que en ese momento lidera el espectáculo.

Uno de los grandes aciertos de la obra es transformar al malvado Juez Turpin, archienemigo y oscuro objeto de homicidio de Sweeney, en un agente de la SGAE que con los años asciende a director de un reality tipo Operación Triunfo. Qué festín de La Bella y la Bestia (música de Alan Menken, 1991) se convierte en una divertida y dignamente cantada y coreografiada celebración del botín con el que se hacen los protectores del autor. Otro de los grandes momentos fueron la parodia de la balada ñona cantada por tio bueno relamido (un género en sí mismo) que interpretó el marinero (que hacía de "el mocico" llamado a quedarse con la chica) o la versión de Money, money de Cabaret a cargo de el tercer hombre y la actriz que hacía de Mrs. Lovett y Johana, donde se reían a la vez de la crisis y de la psicosis colectiva que genera. Apariciones estelares, aunque podían haber sido exprimidas con más gracia y, ya puestos, con un temazo, fueron las de Nina anunciando las olivas del Condis o Ramoncín.

Sin embargo, muchos de los números son fallidos en el sentido musical, incluso situando el umbral de lo aceptable en el contexto del actor que rompe a cantar sin ser cantante, o bien la broma no tiene la bastante gracia como para montar un número completo.

1 altre musical no se hace largo, al contrario de lo que debe ocurrir con Hoy no me puedo levantar (por cierto, me hubiera encantado una aparición de los hermanos Cano o de Ana Torroja), se les coge cariño a los actores y en algunos momentos te provoca un ataque de risa pero no da mucho más. Por alguna extraña razón no se respeta la parodia, pero supongo que para reirte de algo desde dentro lo debes dominar o te quedas a medio camino, como la caricatura de un pintor amateur.

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