Jacobo Zabalo 12-04-2012
Neues Orchestra; Chorus Musicus Köln; Sociedad Coral de Bilbao; Christoph Spering, dir.
Palau de la Música, 28 de marzo de 2012
Un Deutsches Requiem superlativo, mayestático, el ofrecido por la Neues Orchestra bajo la dirección de Christoph Spering, ejemplarmente abordado en la parte vocal por el coro que acostumbra a acompañar a estos artistas, el Chorus Musicus Köln, en colaboración con la Sociedad Coral de Bilbao, el conjunto vocal que estrenó la obra de Johannes Brahms en España, en el 1913. Los solistas, el barítono Josep-Miquel Ramón y la soprano Sabina Cvilak, que reemplazó con brillantez a la cantante originalmente programada, tuvieron el mérito de estar a la altura de un coro especialmente compuesto para la ocasión, un conjunto que rindió a un nivel excepcional en una partitura de lo más exigente (de hecho, durante buena parte de esta misa para difuntos luterana la orquesta le cede el protagonismo).
Christoph Spering es un viejo conocido, joven no obstante en comparación con algunos de los pioneros en la interpretación con criterios de época. Parecería en este sentido que pertenece a una segunda generación del revisionismo interpretativo, pero lo cierto es que posee un mérito inalienable, como es el haberse atrevido a promover de forma pionera lecturas autenticistas de obras románticas, en lugar de la mucho más frecuentada música antigua (algo que como se sabe Gardiner también realizó de forma excelente). Uno de los registros más valiosos de Spering, imprescindible en toda discoteca que se precia, es la segunda sinfonía de Mendelssohn, 'Lobgesang', que al igual que el réquiem alemán cuenta con una parte coral de suma importancia. Con unos resultados excepcionales en estudio, uno sólo podía esperar (casi religiosamente, un hecho que no siempre acontece), que en el Palau, dentro del ciclo coral del Orfeó Català, la interpretación de la profunda, máximamente espiritual obra de Brahms no decepcionara, y que incluso permitiera sentir al oyente algo de la emoción intrínseca a los fragmentos de la biblia luterana en ella contenidos. Y no decepcionó, en absoluto. La versión de este monumento coral fue memorable, con una orquesta de sonoridad cristalina o contundente según el momento, y un coro entregado, perfectamente atento a los mil y un detalles que depara la partitura.
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