El cuarteto de Mahler y la excepcionalidad musical

Jacobo Zabalo 16-05-2012

Fauré Quartett

Palau de la Música, 7 de mayo de 2012

Ciclo Da Camera

-Son escasísimas las ocasiones, en estos tiempos, en que a uno se le ofrece la posibilidad de escuchar una pieza prácticamente inaudita y no obstante de magistral factura, como la que abrió el concierto del cada vez más consolidado ciclo Da Camera; una pieza relegada al olvido por su carácter fragmentario, pese a ser obra de un creador tan fundamental como Gustav Mahler. Toda una declaración de principios por parte del conjunto invitado, el Fauré Quartett, iniciar la velada con el primer y único movimiento del cuarteto con piano compuesto en época de juventud por el artífice de inmensas e intrincadas creaciones para orquesta sinfónica (más coro y solistas vocales, en algunas de ellas).

Sería trabajoso y quizá estéril indagar en las razones que condujeron al siempre autoexigente compositor bohemio a dejar inconclusa la obra, si bien parece evidente que el formato de cuerdas y piano, tan apreciado por algunos de sus compatriotas centroeuropeos (muy especialmente Mozart, reconocido autor de dos sensacionales composiciones para esta misma formación), no hubo de antojársele a Mahler el más adecuado para transmitir el torrente de ideas musicales patente en cada uno de esos mundos que representan sus sinfonías. Con todo, la factura del movimiento cuya indicación es Nicht zu schnell ("no demasiado rápido") es sublime, y deja en suspense o al libre uso de la imaginación de cada cual el determinar qué habría sido de su producción si no hubiera dedicado tantas horas a la impenitente y no obstante impagable tarea como director de orquesta (una labor sin la cual, por otra parte resulta imposible entender algunas cuestiones fundamentales de su forma de componer). Por temprano que sea este fragmento, y así impregnado de un romanticismo típicamente decimonónico, lo cierto es que posee una belleza incontestable, que el conjunto invitado supo interpretar con la justa intensidad. Es una composición sutil, pero inapelablemente comunicativa y cerrada sobre sí en el desarrollo de los materiales. Muy espiritual, sosegada y etérea, resuena esta composición, casi como aquella música de las esferas que Mahler parece evocar en algunos pasajes de su primera sinfonía.

Tras la interpretación del movimiento mahleriano, cuya sola programación ya hizo que valiera la pena asistir a ese nuevo concierto del ciclo de cámara del Palau, en colaboración con Ibercamera el presente año, el Fauré Quartett afrontó la composición del músico de quien toman su nombre, evidenciando en el curso de la misma una sensibilidad especial. Su lectura del Cuarteto con piano nº 1 en do menor, op.15, fue sobria y convincente, en la línea de lo que mostraría en la segunda parte: el primero de los tres cuartetos con piano compuestos por Brahms (en sol menor, op.25) supuso el colofón de una velada comenzada de la mejor de las formas, y con una de las escasas sorpresas que depara el repertorio.

Un apunte final, representativo del ambiente y el lugar -lugar mínimo, ya lo adelanto, por si alguien no se ha dado cuenta- que la música viene ocupando últimamente en la vida del individuo: buena parte de los asistentes en la ocasión, público foráneo (por no decir turista o en tour, gente de paso), aplaudió entre movimientos como si fuera lo más natural, lo cual confirma que el consumo de clásica es cada vez más extraño, reservado a situaciones fuera de la norma o visitas obligadas; estados de excepción en que la cultura -ô miracle- parece hallar su razón de ser. Como sabemos de sobras, muchos turistas no hacen de viaje lo que hacen en casa, algo que también en este ámbito se demuestra. Es la enésima evidencia consumista, que produce una paradoja y un dilema tremendo: la música difícilmente subsistiría sin esa forma superficial y ruidosa de apropiársela (entre tantas formas, algunas pretéritas y otras aún existentes). Al menos la pieza de Mahler, verdaderamente excepcional, no sufrió interrupción alguna y pudo oírse el silencio antes, después y durante su interpretación.

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