Jacobo Zabalo 25-06-2012
Fukio Saxophone Quartet Concept
Ateneu Barcelonès, 31 de mayo de 2012
En estos tiempos de recortes, en que tantos proyectos de calidad e iniciativas prometedoras se quedan por el camino apenas alzar el vuelo, duele de un modo especialmente agudo apercibirse de cómo muchas de las propuestas que se mantienen, a pesar de todo, exhalan en el ambiente un preocupante tufillo a naftalina. No es la primera vez que desde este medio se menciona lo crítico de la situación económica y su repercusión en la escena artística por lo que, yendo como va la cosa (siempre a peor,... ¿hasta cuándo?), parece admirable, redobla su mérito la mera existencia de un proyecto como el Fukio Saxophone Quartet Concept. La valentía de la formación se eleva al cubo de la mano de una sorprendente creatividad cuando echamos un vistazo a sus programas, y descubrimos que muchas de las piezas que interpretan son transcripciones hechas por ellos mismos, para el cuarteto de instrumentos específicos: un saxo soprano (Joaquín Sáez), un saxo alto (Xavier Larsson) un saxo tenor (José Manuel Bañuls) y un saxo barítono (Xabier Casal). Cuesta hoy en día -seguramente más que nunca- el hacer pronósticos, pero no es descabellado pensar en la posibilidad de que, siguiendo este camino recién empezado, este joven conjunto pueda con el tiempo convertirse en un referente de la interpretación de piezas transcritas para saxo.
A medida que Fukio amplíe su repertorio se hallará sin duda en disposición de hacer las delicias del público más variado, siendo el conjunto programable en el marco de ciclos de conciertos o festivales de signo diverso. La amplitud de miras, lo completo del espectro musical considerado como explotable por esta formación, ganadora de la mención especial del I Concurso Internacional de Música de Cámara La Porta Clàssica - Matas i Ramis, pudieron comprobarlo los asistentes al concierto del Ateneu Barcelonès, el pasado 31 de mayo. Decir de entrada que la sala en que tuvo lugar es más que adecuada, y así merece la pena tenerse en cuenta también como escenario musical (acostumbran a presentarse libros o hacer conferencias). En ella el despliegue de los intérpretes fue sensacional de comienzo a fin: desde las referencias clásicas del Cuarteto nº23 en fa menor de Joseph Haydn, interpretado en sus cuatro movimientos (incluida la interesante Fuga a due soggetti, al cierre de la pieza) hasta el movimiento final del contemporáneo Cuarteto para Saxofón de Ida Gotkovsky, con la propina del Intermedio de las Goyescas de Granados. Probablemente, no obstante, los momentos más lucidos se dieran durante las 6 Bagatelas de György Ligeti. Los intérpretes explotaron al máximo el ingenio del compositor húngaro, logrando sonoridades realmente fascinantes en determinados pasajes, así por ejemplo en el Rubato lamentoso o en el Adagio dedicado a la memoria de Béla Bartók.
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