Gira Roky Mountains: la esencia de América

Abel Cruz Ayuso 30-10-2009

The Sadies + John Doe, Magnolia Electric co., The Handsome Family.

Sala Apolo, 23 de octubre de 2009

Es una obviedad como una catedral decir que hay interés por la música de raíces americana. Y más cuando desde hace una década hay una nueva ola de grupos que han renovado el género añadiendo tintes oscuros, unas gotas de soul, más o menos electricidad o se limitan a realizar conciertos de ejecución impecable, dejando que los temas hablen por sí solos.

Esto es lo que se pudo ver en la Sala Apolo en la primera edición de Roky Mountains, una gira itinerante que se realizará cada trimestre con lo mejor del rock, el country, el folk y demás variantes hecho en su país de origen. Abrieron la velada The Handsome Family, un peculiar matrimonio que celebraba su 20º aniversario presentando el disco Honey Moon, un largo optimista para su línea, más centrada en narrar historias oscuras y tétricas. El nuevo largo de esta pareja mira hacia atrás recuperando sonidos añejos de los años 50 y 60, como en el tema que abrió la velada, Linger, Let Me Linger. De todos modos Brett Sparks, vocalista del cuarteto, no obvió temas "muy tristes" de su repertorio, como Weightless Again, en la que habla de manera evocadora sobre el suicidio. Un recital tranquilo y calmado, con algún ramalazo eléctrico y una fina patina de humor negro que dejó a todos con un buen sabor de boca.

A The Handsome Family les siguieron Magnolia Electric Co., quienes tenían ganas de marcar la diferencia. Tras una breve intro, sacaron la artillería pesada con Little Sad Eyes, del álbum que están presentando en la actualidad, Josephine, el primero desde que el anterior bajista del grupo, Evan Farrell, muriera en un incendio en 2007. En una versión mucho más dura que la original, la guitarra de Jason Groth se acercó al mejor Tom Verlaine de la época post-Television y así seguiría el resto del recital. La electricidad vista en los primeros compases del bolo fue alternándose con temas más reposados y más reflexivos como The Handing Down del mencionado Josephine, aunque las piezas más aplaudidas fueron The Dark Don't Hide it y el clásico I've Been Riding With The Ghost, de la época de Songs:Ohia. El líder del combo, Jason Molina, estuvo pletórico y el grupo confirmó que Neil Young ya tiene un heredero, que si bien no es oficial, sí que ha recogido el testigo del rock árido y tenso del compañero de toda la vida de Crosby, Stills y Nash. El mejor concierto de la noche.

Los cabezas de cartel del primer Roky Mountains fueron los incansables The Sadies, esta vez acompañados por el antiguo líder del grupo punk X, John Doe (en una increíble reconversión a, por decirlo así, músico de raíces) en las voces. El quinteto presentaba un disco conjunto, Country Club, un compendio de versiones de country y algunos temas originales con un sonido con reminiscencias muy directas a la década de los 60, "nuestra época favorita del country y todas sus variantes", como el propio Doe reconoció no hace mucho.  El set empezó con Stop The World And Let Me Off de Carl Belew, seguida de la original It Just Dawned On Me. A partir de aquí, el country, el rock y el rockabilly fueron variando de intensidad y el grupo se atrevió con varias versiones entre las que hubo clásicos de Hank Williams o Johnny Cash, aunque las que sonaron mejor fueron Help Me Make It Through The Night de Kris Kristoferson y la inimitable I'll Be Your Baby Tonight de Bob Dylan. Siendo un grupo con un montón de tiros pegados y un vocalista sumergido completamente en el papel de crooner con una voz y unos recursos más que dignos, The Sadies y John Doe completaron una gran velada de rock americano en todo su esplendor.

Mención especial para una anécdota que sucedió una vez acabado el concierto. Jason Molina, como buen músico, siguió las evoluciones de los Sadies desde un lado del escenario. Una vez acabado el bolo, un seguidor inglés se acercó a él y le comentó que por qué no tocaba canciones de su primera época (no las metaleras de cuando era un adolescente, sino las más eléctricas de sus primeros años, incluso antes de formar Songs:Ohia). Molina respondió que le encantaría pero que su grupo actual, al ser algo más jóvenes que él, no estaban en esa onda y que era una lástima porque, según propia confesión, Molina es un gran seguidor de grupos como Siouxsie and the Banshees. En ese momento, quien firma estas líneas y Molina empezaron una animada charla sobre las cualidades de tan excelso grupo del post-punk y la New Wave europea y el americano explicó que "cuando los Banshees se reformaron en 2003, los fui a ver a Chicago, como ya hice en los 80. El caso es que yo era el primero de la cola y me presenté en el concierto con mi camisa de franela, barba espesa, los pelacos... es decir, como si fuera un hippy. Y claro, los seguidores de toda la vida de los Banshees iban de negro, con botas gruesas, maquillaje, cien mil cadenas, collares y adornos... Tengo una foto en la que salgo yo mirando al resto de la cola y cada vez que la veo pienso: 'Dios mío, vaya manera de dar la nota...'"[gran carcajada]...

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