La noche y la otra noche. La música en Kerouac y Corbijn

María Zuazu 11-11-2009

One Fast Move or I'm Gone: Kerouac's Big Sur

Curt Worden, director.

Shadow Play: The making of Anton Corbijn

Josh Whiteman, director.

In-Edit Beefeater. 7º Festival Internacional de Cine Documental Musical de Barcelona

One Fast Move or I'm Gone: Kerouac's Big Sur y Shadow Play: The making of Anton Corbijn representan dos formas diametralmente distintas de inmersión en un sujeto de estudio, dos maneras opuestas de relacionarse con las poéticas que pretenden investigar. Ambos filmes se aproximan a personajes situados en la periferia de la música y el repensarlos de modo conjunto permite (o es usado como excusa en este texto para) reflexionar sobre algunas de las maneras en las que la música se relaciona con otras artes. En este caso, fotografía (y vídeo) y literatura, pero la diferencia entre el sesgo musical de Corbijn y Kerouac no reside en las materias en las que ésta se expresa. Mientras la mirada de Corbijn queda única y exclusivamente en una "cuestión de imagen" tanto en su incidencia en la (industria de la) música como en el documental, la obra de Kerouac funciona como generadora de nuevas expresiones musicales, poéticas, dramáticas que recogen y recrean el impulso teleológico que On the road o Big Sur  destilan.

-Shadow Play: The making of Anton Corbijn sigue la filmación de Control, el biopic de Joy Division que dirigió el fotógrafo holandés, como esqueleto narrativo, dentro del que se intercalan intervenciones de músicos de talento y carácter muy dispar que tienen en común haber sido retratados por Corbijn y ser increíblemente famosos. Bono, Chris Martin, los Depeche Mode, Michael Stipe, Kurt Cobain y un largo etc. alaban el talento del artista. Mientras les vemos a ellos, vemos las fotos que muestran cómo Corbijn más que retratarles, les ha recreado en una nueva dimensión visual mítica. La relación sinérgica entre la imagen y la música en la construcción de nuestros ídolos pop queda en este filme puesta en evidencia, aunque no es tematizada de una forma profunda.

Este documental deja una fuerte sensación de vacío, de no haber dicho nada interesante sobre un artista que desde luego lo es, y la sospecha de que se trata de un making off de Control que no pudo ser y es aquí reciclado. Para aquellos interesados en la obra de Corbijn, es muy recomendable el DVD The work of the director de la colección Directors label (Palm pictures) dedicado al "gigante holandés" que incluye, además de sus vídeos y entrevistas con los mismos personajes que aparecen en Shadow play, un completo libreto con fotos, dibujos y textos del autor.

El poder visual de Shadow Play reside exclusivamente en la reproducción de las fotografías y vídeos de Corbijn, a los que no aporta nada, que no son aprovechados para crear una paráfrasis audiovisual que los trascienda. De algún modo, Shadow Play mantiene con Corbijn la relación que mantuvieron Durán Durán, parasitar la mirada de otro en busca de un disfraz que les queda grande. Si en el caso de los músicos y la industria musical estas imágenes funcionan, en el del documental las poderosas fotografías de Corbijn no sirven para sostener los 77 minutos de metraje, cosa que tampoco tendrían por qué hacer.

 

-Muy distinta es la forma en que One Fast Move or I'm Gone se acerca a Kerouac y en la que la obra de éste queda impresa en la música. Y viceversa. El documental de Curt Worden nos lleva como espectadores en un recorrido por los espacios geográficos y mentales en que se gestó e inspiró Big Sur, novela escrita por Kerouac tras obtener un éxito insoportable con On the Road. Las palabras de Kerouac, epistolares y extraídas de la novela, se entremezclan con testimonios de sus amigos y reflexiones de poetas, músicos y artistas que han asimilado parte del impulso presente en la obra de Kerouac llevándolo a sus materias. La cámara, mientras, nos lleva de Nueva York a San Francisco, de la caseta que ocupó Kerouac al mar que en ocasiones le dictaba poemas. En todo momento se construye y aumenta el mito del autor, se incide en la moraleja - lugar común de la corrupción moral y hepática que conlleva el éxito-  y, sin embargo, aunque One Fast Move or I'm Gone sea en estos sentidos tópico, te arrastra, te lleva y es un muy buen documental que sabe aprovechar la excelente materia prima con la que cuenta para generar una paráfrasis que cautiva.

En cuanto a la música que permea el filme, se trata de la banda sonora de la cultura popular norteamericana de carretera, polvo y folk heredero de Pete Seeger que firman Jay Farra y Benjamin Gibbard. Esta música es acorde con la geografía de Big Sur, pero quizá traiciona la musicalidad de la escritura de Kerouac en esta novela. Bernat Rebés, amigo y librepensador, dice que en los guiones que separan y encadenan las ideas que forman Big Sur lee free jazz.  Como si la fragmentación que caracteriza el ritmo cercano al be bop de On the road fuera ni más allá, ni más acá, sino que se expandiera de forma que cada bofetón, dilatado, adquiriera vida propia.

La otra música, que apenas escuchamos en el filme, es la que surge de la obra de Kerouac y se filtra en las creaciones de Tom Waits, Robert Hunter o una sorprendente Patti Smith sin bigote.

La sensación que deja One fast move or I'm gone tampoco es exactamente de plenitud, como todos los relatos de autodestrucción y adicciones, te provoca un fuerte deseo de esa vida extrema que no tienes, aunque sea desgraciada. Pero te conformas con dos cañas porque es miércoles.

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