LPC3 és la versió 3.0 de La Porta Clàssica. Un mitjà de comunicació molt proper a la realitat musical i artística més innovadora que difon i fomenta les noves iniciatives i grups creatius emergents, i que és sensible a l'opinió i les tendències del públic
Jacobo Zabalo 20-11-2009
Organista: P. Jordi M. Bou i Simó
Picap, 2009
Jordi M. Bou i Simó, monje del Monasterio de Poblet, es una autoridad en el campo de la interpretación de piezas para órgano. Desde 1947 ocupa el cargo de primer organista de Poblet, pero su actividad, sumamente prolífica, lo ha llevado a tocar asimismo en muchos otros emplazamientos. Como musicólogo ha redactado numerosos artículos especializados y es, además, autor de composiciones religiosas. El presente disco comprende una serie de obras sacras, compuestas por los principales nombres de la tradición, entre los cuales despunta, por supuesto, el de Johann S. Bach. La mayoría de piezas llevan precisamente su firma, tratándose de Preludios-Coral de temática profundamente religiosa, el grandioso Preludio y fuga en Do menor BWV 546 y la Fuga en Re mayor, BW 580. Bach se encuentra flanqueado por nombres menos populares pero no poco relevantes, como son los de Girolamo Frescobaldi, Johann Pachelbel o Johann G. Walter. Se incluye además una fantástica, casi visionaria transcripción de un Ave Maria del siglo XVI por parte de Franz Liszt.
El libreto explicativo, rico en informaciones y apuntes (que de forma ágil, nada farragosa permiten contextualizar las obras) ha sido confeccionado por el mismo intérprete. Una iniciativa que no suele ser habitual, pero sí cada vez más frecuente. Sin representar una condición necesaria, obviamente, la perspectiva del autor, en este caso del intérprete, ilumina algunos aspectos que pudieran pasar desapercibidos al oyente. En cuanto a lo estrictamente musical, es de justicia valorar la espiritualidad serena que de las obras aquí compiladas se desprende. Este es, sin duda, su denominador común, y uno de los puntos fuertes de la grabación. Jordi M. Bou i Simó logra transmitir una sensación poco común, como es la de estar presenciando la ejecución que se reproduce, reproducción que acontece evidentemente en un contexto ajeno al original, que para el cristiano se corresponde con el lugar idóneo para la meditación y la plegaria. La presente interpretación transporta al oyente. De hecho, parece más una invitación a la introspección que a la simple escucha y consiguiente delectación estética.
Lo más sorprendente de la presente grabación es que se percibe el espacio, la distancia que necesitan recorrer las ondas sonoras en el recinto sacro, antes de ser captadas por el oído o en su defecto el micrófono. Por todo ello, no se espere encontrar la perfección, un reflejo cristalino de los sonidos emitidos por el órgano, sino algo mucho más fascinante, como es la respiración, la vibración sonora que se expande y reverbera en paredes centenarias. Se aprecia, en este sentido, una autenticidad inequívoca, que sugiere la plena comprensión de los textos y melodías interpretados. El rigor no es sólo técnico sino también espiritual, en la medida que requiere la entrega de la persona a la causa, la tarea vital que lo mueve, algo que entendió como pocos Johann S. Bach. Al inicio de su texto, en el libreto, Jordi M. Bou i Simó recoge una sentencia de Platón, a modo de declaración de principios: "la música es la ciencia del amor vinculada al ritmo y a la armonía".
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