Hay candombe

Miquel Gené Gonzàlez 06-05-2010

Alejandro Luzardo y La Candombera

El candombe és un gènere de música popular uruguaià d'origen africà que es basa en el toc de tres tambors. El lloc més emblemàtic del candombe és el carrer, especialment els barris de Montevideo, durant les tardes de cap de setmana. Tot i això, al llarg del segle XX el candombe ha viscut una forta expansió, primer convertint-se en un dels elements més emblemàtics del Carnaval de Montevideo, i després a través de la fusió amb altres músiques populars.

El candombe porta més de 10 anys sonant als carrers de Barcelona. En aquesta ciutat, va viure el seu moment de màxima expansió entre els anys 1999 i 2004, quan les reunions d'uruguaians al parc de la Ciutadella al voltant dels tambors van aconseguir reproduir un trocet de l'Uruguay a Barcelona. En aquest lloc es va generar un espai d'intercanvi i de relació fonamental per a una comunitat, la uruguaiana, amb poca presència a la ciutat i, en molts casos individuals, en un estat de vulnerabilitat. Les reunions al parc, on es trobaven diferents comunitats immigrants al voltant de la música i el ball,  es van acabar quan l'Ajuntament de Barcelona va prohibir, en aplicació de l'Ordenança Cívica, les activitats musicals que s'hi produïen. Tot i això, el candombe s'ha mantingut viu a la ciutat en format fusió gràcies a dues bandes: La Candombera i Candombecool. Parlem amb Alejandro Luzardo, líder de La Candombera, que el proper 10 de juny presenta la seva música a L'Auditori de Barcelona.

[Un fragment d'aquest article s'ha publicat a l'edició de maig de la revista Ritmos del Mundo. Per a més informació respecte el candombe veure l'article "Candombe. El latir de Uruguay" a Ritmos del Mundo, nº 7, pp. 18-21]

 

-¿Cómo llegáis al Músiques Llatines de L'Auditori?

Bueno, yo vengo haciendo propuestas desde hace tiempo a L'Auditori, donde está el Festival de Percusión y el Festival de Músicas del Mundo. En este último ya había tocado con Paulinho Lemos hace dos años, y bueno, yo les estaba planteando la propuesta que podía ser tanto para el Festival de Percusión como para el de Músicas del Mundo. Finalmente ha sido para el Festival de Músicas Latinas, y nosotros estamos aquí por Uruguay. Creo que en algún momento pensaron en traer a Rubén Rada, pero la cosa no cuajó, les interesó nuestra propuesta y aquí estamos.

 

Hasta el momento La Candombera ha estado tocando en pequeñas salas de la ciudad de Barcelona, como son El Monasterio o Jamboree. ¿Qué supone para la banda el salto a un espacio más como L'Auditori?

Bueno, en realidad no hemos tocado sólo en salas pequeñas. En 2008 estuvimos en el teatre Grec dentro del festival "Mas i Mas" y tambien hemos tocado en salas como la Apolo. Fuera de Barcelona hemos participado en importantes festivales, entre ellos el 10º Funchal Jazz Festival de Madeira (Portugal) en julio de 2009, en el que compartimos escenario con figuras legendarias como Ron Carter, Benny Golson y Richard Galliano. De cualquier forma, para un grupo que está aquí, trabajando en un terreno muy definido, que le abran las puertas del Auditori no deja de ser un respaldo para el trabajo que hace. Además, el hecho de ser una institución catalana nos va a permitir mostrarnos a un público al que normalmente no llegamos.

 

¿La participación en este "festival" puede ayudar a oficializar la propuesta de La Candombera?

Aquí por lo visto sí, puede tener ese significado. Aquí cuando dices que vas a tocar en el Auditori todo el mundo dice "Ah, el Auditori". Está claro que esta sala tiene un peso muy importante aquí para la gente, y si la tiene para el público, para nosotros está claro que también.

 

¿Qué vais a presentar en vuestro concierto?

El espectáculo se llama Escucha el tambor, que es como se llama nuestro primer disco, y está compuesto por temas de ese disco, que ya tiene más de un año, y canciones nuevas que estamos trabajando ya de cara al próximo disco. La idea que plantea el Festival de Músicas Latinas es la de dar cabida a las diferentes comunidades latinas que viven en Barcelona y que esas propuestas lleguen a la gente de acá. Es un espacio en el que confluyen las dos cosas y queremos aprovechar eso.

 

Escucha el tambor es el primer disco de La Candombera. ¿De dónde surge?

La Candombera es un grupo que tiene ya cerca de diez años de historia. Durante este tiempo hicimos varias maquetas, pero nunca nos planteamos grabar un disco hasta el 2006-2007. En primer lugar el disco se planteó como una herramienta de trabajo, como una carta de presentación para la búsqueda de trabajo en festivales y en un circuito donde te exigen eso. Hasta ese momento nosotros nos manejábamos con las maquetas, que se difundían en radios de Uruguay y de aquí. Entonces, cuando tuvimos la oportunidad de meternos en un estudio, con el dinero de algunos bolos y con los temas más que tocados, cerramos la idea global del disco y lo grabamos. [Crítica del disco en Ritmos, nº7 p.70]

 

Así pues, el disco ha funcionado más como tarjeta de presentación que como un producto en sí mismo...

Claro, sí. Los músicos de la banda no tenemos la capacidad de trabajar en la distribución de un disco, y normalmente las discográficas esperan a ver qué pasa con un grupo y no arriesgan mucho, a no ser que sea un producto comercial donde vean determinadas vías de explotación. Aquí más o menos encontramos un acuerdo con Blue Moon para fabricar el disco, pero a nivel de distribución no hay mucha difusión realmente. Nosotros cuando tocamos vendemos los discos, y vendemos bastantes, pero tal y como está la cosa tampoco te puedes quemar mucho con eso. Lo que nos interesa es tocar, y cuando tocamos a la gente le gusta y acaba comprando el disco.

 

La Candombera es una banda muy grande en la que siempre hay músicos entrando y saliendo. ¿Qué grupo presentas en el concierto de L'Auditori?

Vamos a tocar con Alejandro Di Constanzo, al piano. En los tambores  Darío Terán, Mauro Rodríguez y Mario de los Santos. La base seguimos siendo los tres del principio, Santi Blanco [batería], Washington "Pito" Rosas [bajo] y yo. Después está el cantante, Cachito, y tenemos además a dos instrumentos de viento, Ariel Vigo en el saxo y Guillermo Calliero en la trompeta. Es una formación de diez músicos, que es la formación del disco.

 

Una banda tan grande se tiene que ir adaptando a los distintos momentos...

Sí, y que a veces no tienes la posibilidad de presentar una banda así de grande según donde toques. Directamente no cabes, o hay también una cuestión de presupuesto. Así, tenemos otras formaciones más pequeñas. El núcleo mínimo del grupo sería el septeto, que incluye guitarra, batería, bajo, teclados y los tres tambores. A partir de ahí se pueden hacer otras formaciones más pequeñas.

 

Sí, yo os había visto también en formato de quinteto

Claro, en el quinteto es cuando en vez de la cuerda de tambores hay un percusionista. Pero ahí ya cambia el concepto, es más un concepto de congas que de tambores. Para mí es muy importante la dinámica que generan los tres tambores entre sí, que haya tres personas tocando la percusión no es lo mismo que que haya sólo una.

 

¿Qué tipo de música hace La Candombera?

La música es candombe. El eslogan del grupo siempra ha sido "la banda que toca candombe", por eso se llama La Candombera, es todo muy simple. Lo que pasa es que el candombe en sí da para muchísimas cosas. Arriba del lenguaje rítmico que nosotros usamos como base, yo manejo todo el lenguaje que traigo del jazz y de otras músicas que toco, que me gustan y que estudio, y lo incorporo a nivel de arreglos, a nivel melódico y armónico. Utilizo todas las armas que he ido acumulando en mi aprendizaje traducidas a candombe. Yo lo veo como un desarrollo de una música hacia todas las opciones que puede haber, pero partiendo muy claramente de la raíz. Es por eso que me parece fundamental que esté la cuerda de tambores, aunque a veces eso implica dificultades para mover al grupo por la cantidad de músicos. La sonoridad de los tambores se puede imitar con congas, y muchos grupos es lo que hacen, pero para mí no es lo mismo.

 

-Dentro de la escena musical de Barcelona, ¿con qué otras músicas se relaciona La Candombera? Tiene una vertiente africana, otra de jazz, otra de música latina...

Como género está un poco sola. Realmente no hay un circuito donde nosotros podamos considerar que estamos. Es un género que puede estar relacionado con muchos otros, como las músicas del mundo, que quiere decir mucho y nada. También puede tener una faceta que entraría en el jazz latino versión suramericana. En todo lo que se refiere a la percusión nosotros tenemos mucha afinidad con la música africana, y de hecho los músicos africanos se sienten identificados con lo que hacemos. Con los músicos que conozco hay una empatía muy grande. Pero a nivel de circuito estamos en lo nuestro, intentando abrirlo e intentando aportar algo al candombe. Para mí el candombe es una música que da para mucho y que por muchos motivos está un poco parada. A pesar de que en Uruguay ahora hay una explosión alrededor de todo lo que es el tambor, la música candombe está un poco quieta. No hay muchos grupos de candombe tocando en Uruguay, por ejemplo, fuera de Jaime [Roos] o [Rubén] Rada. Hay algunos grupos, pero tampoco tienen demasiada salida. De hecho, nosotros hicimos un par de presentaciones ahora en Uruguay y nos lo tuvimos que currar muchísimo.

 

¿Estuvisteis tocando en Uruguay?

Hicimos dos conciertos en enero. Uno conjunto con La Calenda Beat en Montevideo, en el Parque Rodó, y otro en Durazno nosotros solos en formación de octeto.

 

¿Cómo se recibe a La Candombera allí?

Se la recibe muy bien. La respuesta que tuvimos de la gente nos llenó bastante el espíritu, nos dio un respaldo. Realmente había mucha gente que ya había escuchado algunas canciones nuestras, que no sabían que eran de La Candombera, pero que ya las tenían en la oreja. Desde el 2002 andan maquetas circulando por ahí, en varios programas de radio de Montevideo, así que mucha gente ya había escuchado estas canciones y recién le pusieron cara a la música.

 

A final de año el candombe fue declarado patrimonio intangible de la humanidad por la UNESCO. ¿Cómo ves este nombramiento?

Todo sirve. Com dice Claudio, el cantante de La Calenda Beat, de momento la corona es de plástico. Nos han dado una corona, un título, pero eso no tiene ningún valor hasta que no se concrete en cosas reales, en posibilidades, en instrumentar maneras de que la gente desarrolle la música de candombe, que esa música tenga espacios, que toda la gente que ama el candombe lo pueda tocar y lo pueda mostrar. Todos nos morimos con el candombe, pero queda en casa, y hay un montón de ideas que no tienen salida. De momento me parece muy bien, es un paso importante, creo que es mejor eso que nada. Ahora falta que no se quede sólo en eso, en una mención, en una cuestión burocrática.

 

A parte del concierto en L'Auditori, ¿por donde más se mueve La Candombera?

Ahora tenemos en Galicia una gente que nos está moviendo y buscando cosas, y por aquí estamos siempre ofreciendo nuestra propuesta. De cara al verano tenemos algunas actuaciones aún no confirmadas. La idea es apuntar a los festivales, lugares donde podamos tocar en condiciones con la formación completa, y que no sea un desgaste como tocar en bares con formaciones más pequeñas, que no acaban de mostrar lo que es La Candombera. Con estas formaciones reducidas sí se puede apreciar la base sólida, el ritmo, pero queda limitado a nivel melódico y de colores. Hacer menos cosas pero que estén buenas y que nos dejen contentos.

 

Aquí tampoco es muy sencillo tocar. ¿Cómo ves el circuito de salas musicales de Barcelona?

Aquí está bravo. Hay una cosa que está establecida, y es que muchos locales funcionan a porcentaje de taquilla o de barra. ¿Y cómo controlas vos una barra? Además, tú tienes que dedicarte a tocar y cobrar una cosa mínima digna. Pero nadie se arriesga. Los músicos también quieren tocar y necesitan tocar, por lo menos yo necesito tocar, y terminamos aceptando condiciones que nos hunden un poco a todos. Está difícil, sí. Yo realmente donde más trabajo es fuera de aquí. Voy mucho a tocar a Galicia y ahora voy a Bélgica a tocar con una cantante y con otros proyectos. Realmente, La Candombera es el proyecto que más quiero, pero con el que menos trabajo.

 

¿Qué otros proyectos tienes a parte de La Candombera?

Ayer [23/03/10] presenté en Jamboree dos discos que grabé en formato trío en Uruguay en 2006 y 2009 y que son la vertiente más instrumental de mi trabajo. Estos discos surgen de mis viajes a Uruguay, que me permitieron tocar con músicos como Federico Righi, Nicolás Arnicho y Martín Ibarburu, con quienes los grabé. Las composiciones de estos discos están repletas de candombe, que aparece por todos lados en mi música, aunque sea sin tambores. También hay algo de música brasileña y cubana mezclada con el jazz. A nivel de improvisación y armonía lo llevo todo para el jazz.

 

¿Qué tiene el candombe que te atrapa de este modo, que hace que esté en toda tu música?

Yo entré en contacto con el candombe en el primer grupo en el que toqué en Uruguay, que era de candombe-jazz, una cosa rarísima. A través de ese grupo entré en contacto con el candombe, con los tambores que siempre me habían atraído. A partir de ahí empecé a escuchar guitarristas que tocaban candombe, como Leonardo Amuedo o Tato Moraes, la música de [Rubén] Rada, Jorginho Gularte... Yo vi que podía entrar una guitarra ahí y me sentía como pez en el agua con los tambores. Es la música que más me gusta y que, además, siento más mía. A mí me gusta mucho también, como te decía, la música brasilera y la cubana, pero para tocar música brasilera ya están los brasileros y para tocar música cubana ya están los cubanos. Yo tengo el candombe que es mío y además me gusta y creo que da para mucho. No sé, como que me enamoré del candombe cuando entré en contacto con esa música y es un poco esa la razón. Desde entonces me marqué el objetivo de hacer algo con él, e incluso cuando me vine a Barcelona en el 95 fue con esa intención. Primero monté un grupo que se llamaba La Fundición, que era candombe fusión, en el que yo tocaba la percusión. Después, con otra gente armamos la comparsa Fuego Negro, para la que compuse algunas canciones como Hay Candombe. Esas canciones terminaron siendo parte del repertorio de La Candombera. En un momento vi que había gente con la que podía armar la banda, fue algo progresivo, natural.

 

¿Tienes la sensación de que el candombe en Barcelona ha tocado techo a nivel popular y que nos encontramos en un momento de recesión?

Lo que hizo tocar techo aquí fue cuando se liquidó el parque de la Ciudadela. Allí pasaban un montón de cosas. Era un lugar donde podían germinar cosas y donde el tambor y la gente entraban más en contacto. Eso a nivel de los tambores. Ahora están pasando otras cosas, hay otra gente que está moviendo tambores, hay convocatorias para tocar en el Born, hay una comparsa allí, la gente se sigue moviendo. En realidad, creo que el candombe en Barcelona tendría que dar para mucho más de lo que ha dado".

 

¿Te parece un caso excepcional lo que pasa en Barcelona alrededor del candombe a nivel musical?

Parece que sí, que no se da en muchos otros lugares. En todos lados hay tambores y gente que se mueve alrededor del candombe, asociaciones, etc. Pero con la madurez que se ha llegado acá me parece que no. Tampoco conozco todo lo que está pasando por ahí, pero es lo que transmite la gente que viene de otros lugares y se sorprende con lo que encuentra aquí. Grupos de tambores hay en todas partes, pero a nivel de proyectos musicales en algún momento éramos tres bandas, Candombecool, La Candombera y Barcelona Barrio Candombe.

 

¿Quienes son tus referentes musicales?

Los dos guitarristas de antes, la música de Rada, muy fuerte la música de Jorginho Gularte, la música de los hermanos Pintos, con los que yo empecé a tocar, y lo que viví en las comparsas de allá, en ensayos, la música que escuché en ensayos de comparsa que hacían Jorginho y los hermanos Pintos. Allí es donde veo yo la semilla de una música popular que se genera en espacios populares y que puede tener una repercusión, que no está teniendo, a nivel social y a nivel de todo el año, no sólo en Carnaval. Después, influencias de otros países, como Irakere, el proyecto de Chucho Valdés de toda la vida, que fusionó la música afro-cubana con el jazz y que es una referencia de lo que se puede llegar a desarrollar con una música folclórica. Por el lado del jazz, Charlie Parker siempre me influenció mucho a nivel melódico y de arreglos. La experiencia de tocar con músicos africanos, la música brasilera...

 

¿Qué estás escuchando ahora mismo?

Ahora estoy escuchando a Richard Bona, a Hugo Fattoruso, a Rey Tambor, a Rosa Pasos. Pero más que nada toco, me gusta tocar. Ahora me regalaron un iPod y aprovecho para escuchar música en el metro, en los viajes.

 

Muchas gracias.

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