"Sigue habiendo un público entusiasta que admiro"

Ofèlia Roca 15-06-2009

Elena de la Merced, soprano

Originaria de Melbourne (Australia), donde vivió seis años, se trasladó posteriormente a Zaragoza para después dar el salto al mediterráneo, a Valencia, dónde realiza estudios de canto en el Conservatorio Superior de Música de Valencia con Felisa Navarro y Ana-Luisa Chova, obteniendo también el título superior de guitarra. Más tarde perfecciona sus estudios de canto y repertorio con G. Souzay, M. Zanetti, E. Obraztsova, H. Lazarska, W. Rieger, D. Baldwin y Ross Craigmile. Obtiene el III premio en el Concurso de Canto J. Aragall (1995) y gana el Concurso Viñas (1998). A partir de este momento Elena se proyecta por toda la escena internacional de lírica haciéndose un sitio en la escena de más alto nivel.


¿Cómo fueron tus inicios musicales?
Cantar fue algo que siempre me gustó. Desde que iba al colegio y formé parte de un corito que formó la profesora de música durante los recreos y que fue la “culpable” de que empezara a estudiar música; ella personalmente me apuntó al Conservatorio, a solfeo y guitarra. Pero nunca pensé en ser cantante, eso vino mucho más tarde.

¿En qué momento decidiste dedicarte al canto y por qué?
Lo decidí cuando ya había empezado la Universidad y estaba acabando guitarra. Cantar me gustaba mucho y decidí preparar la prueba de acceso para cursar canto. El resto vino poco a poco y casi sin darme cuenta. Empecé haciendo pequeños conciertos con guitarra, talleres de Ópera, algún concurso y finalmente me encontré completamente inmersa en este mundo.

¿Qué cualidades fundamentales crees que hay que tener para ser cantante, a parte de la voz?
No creo que la voz esté en primer lugar, al fin y al cabo no es más que un instrumento al que debes aprender a manejar y a encontrar su repertorio. Claro que cuanto mejor gestionado esté más posibilidades te ofrece. Creo que la musicalidad, el temperamento y la capacidad de conectar con el oyente es lo que más nos satisface a todos.

Al definirse finalmente tu voz en el repertorio al que te dedicas ¿Es realmente el que te apetecía interpretar? o, por el contrario ¿Te habría gustado tener otro tipo de voz?
Es verdad que muchas veces me habría gustado tener una voz lírica y grande y dúctil y resistente. Por pedir…. Pero la verdad es que el repertorio que puedo hacer bien es bastante amplio y en general me siento muy bien en él.

¿Cómo construyes tus personajes a la hora de abordarlos?
El primer paso es desde luego aprenderse bien la música y el texto. Hay que conocer bien todo el libreto y estar muy atento a la información que te da la música. Con esto ya tienes normalmente los rasgos generales del personaje, luego hay que pulirlo sacando detalles, fraseos, intenciones que reflejen planos más hondos. Ahí interviene mucho indudablemente las experiencias personales y la forma de ver las cosas de cada uno. Y luego cuando llega el director de escena te lo desmonta y pone patas arriba tu película (risas).

Y.. ¿En qué criterios e ideas te basas y tienes más en cuenta para montar el repertorio de un recital con piano?
Por desgracia hago muy pocos recitales y por lo general van ya propuestos con un programa más o menos acotado respecto a la época o autores.
Personalmente me gustan los programas variados y si ahora pudiera elegir las piezas para un recital tomaría las que más me gustan; seguro que incluía música francesa, me encanta.

¿Qué es lo más importante para ti cuando estas delante del público?
Hacerlo lo mejor que puedo aunque ya sé que el 100% es casi imposible y aparece muy de cuando en cuando. La voz no siempre está perfecta y una tampoco. En esos días, conseguir meterme de verdad en el personaje que interpreto es para mí lo fundamental y muchas veces lo más difícil.

¿Hay algún momento en concreto de tu carrera hasta ahora que le tengas especial cariño por algo en concreto?
Claro que sí, conciertos y funciones en las que me he sentido especialmente bien o que vayan relacionadas con un lugar o momento especial. Así de pronto solo se me ocurre la primera vez que actué en el Bregenzer Festspiele como Oscar en Un Ballo in Maschera: una producción impresionante y un lugar maravilloso al que se unían unas complejas circunstancias personales.

¿Qué esperas de tus compañeros de reparto cada vez que empiezas una nueva producción de ópera?
Que sean personas “normales”, colaboradoras, respetuosas y que disfruten con el trabajo. Si además son simpáticos mejor. Vamos a pasar mucho tiempo juntos y muchas veces serán un poco tu familia. Se hacen buenas amistades.

¿Cómo llevas tú la vida de cantante?... ya que se viaja mucho, se vive mucho tiempo fuera de casa y se pasan muchas horas en los hoteles...
No es fácil, echas mucho de menos a tu familia. Aprovechas cualquier ocasión para hacer una visita fugaz a casa e intentas que también ellos vengan a visitarte. Internet ayuda mucho.
Por otra parte te permite tener tiempo para ti, para estar tranquila, estudiar, hacer gimnasia…y eso también hay que valorarlo.

¿Cómo crees que tiene que evolucionar el futuro de la opera?
Ya lleva tiempo evolucionando. Los nuevos grandes teatros, superproducciones, puestas en escena originales, novedosas y a veces, muy arriesgadas. Sigue habiendo un público entusiasta que admiro.
A veces es un mundo demasiado politizado y eso no le hace ningún bien.

¿Qué consejo le darías a un joven cantante que empieza profesionalmente?
Que sea muy disciplinado y que no pierda nunca la ilusión y la pasión por el canto, la música y el escenario.

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